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Cómo ser salvoNo extraña que uno experimente vivos sentimientos de perdición y enajenación de Dios al contemplar la santidad que hay en él, su amor hacia nosotros, y nuestra indignidad frente a esta santidad y amor. La Biblia nos dice que estos sentimientos nacen de una realidad objetiva que es nuestra culpabilidad por haber pecado en contra de nuestras propias conciencias y delante de Dios.
Jesucristo nos habló de los efectos del pecado y de la posibilidad de reconciliación para con Dios en la parábola del hijo pródigo.
Aunque en nuestra imaginación figuremos que Dios será reacio a extendernos el perdón que tanto necesitamos, la realidad es otra. Pues Jesucristo nos ha mostrado que Dios está a la búsqueda de quien se ha extraviado, no para juzgar y condenarle, sino para salvarle y reconciliarle para consigo y con los suyos. Si Dios está dispuesto a salvarnos y ha enviado a Jesucristo a volver nuestras almas a su redil, ¿por qué será que el ser humano se encuentra enajenado de él y lejos de su presencia consoladora? Si Cristo murió por nosotros, ¿por qué no estamos viviendo la experiencia de su salvación? La Biblia dice que podemos hacer nuestra la salvación que hay en Cristo únicamente por la fe. El apóstol Pablo nos dice, «Por gracia sois salvos por medio de la fe; y esto no de vosotros, pues es don de Dios; no por obras . . .» (Efesios 2:8, 9). Así que nada nos impide disfrutar de su salvación —a menos que sea la idea de que podemos ganarla o merecerla—; pues se nos ofrece por gracia, y la recibimos por fe. El Apocalipsis nos habla de la disposición de Cristo a salvarnos como alguien que llama a nuestra puerta . «He aquí —dice el Señor— yo estoy a la puerta y llamo; si alguno oye mi voz y abre la puerta, entraré a él, y cenaré con él, y él conmigo» (Apocalipsis 3:20). En el lenguaje figurado del Apocalipsis, al decir que la persona que le abre la puerta cenará con él, querrá decir que Cristo compartirá con aquél todas las buenas cosas que Dios tiene atesoradas para los que reciben a su Hijo. A la puerta de tu vida también está Cristo llamando; si tú lo recibes, él entrará trayéndote su salvación. La promesa de la Biblia es clara: «A lo suyo vino, y los suyos no le recibieron. Mas a todos los que le recibieron, a los que creen en su nombre, les dio potestad de ser hechos hijos de Dios» (Juan 1:11, 12). Si tú recibes a Cristo, tendrás también esta potestad: la de ser llamado hijo de Dios.
Cuando hayas orado, continúa confiando en lo que te dice su Palabra. No dudes del poder de Cristo para salvarte absoluta y completamente; su sangre quita el pecado del creyente, y su justicia nos es suficiente para todos que en él creemos. Entiende que tu salvación no depende de ti sino de Cristo. El apóstol Juan dice «Este es el testimonio: que Dios nos ha dado vida eterna; y esta vida está en su Hijo. El que tiene al Hijo, tiene la vida; el que no tiene al Hijo de Dios no tiene la vida» (1 Juan 5:11, 12). Vive ya la realidad de esta nueva vida. La Biblia dice, «Si alguno está en Cristo, nueva criatura es; las cosas viejas pasaron; he aquí todas son hechas nuevas» (2 Corintios 5:17). Vive la realidad de esta nueva vida y busca una iglesia donde la salvación por fe en Jesucristo es predicada. Únete con los otros creyentes en Cristo que allí adoran y sirven a Dios. Si vives en Miami, te invitamos a hacer Templo Calvario tu iglesia y a adorar y servirle a Dios junto con nosotros. Si vives en otra ciudad, escribe a decirnos de tu decisión por Cristo y tu nueva vida en él.
El Foro Koinonía ha sido establecido para fomentar comunión entre creyentes en Jesucristo. Le invitamos a visitarlo. Para comunicarse con nosotros, sírvase usar nuestro formulario de contestación o escriba a:
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