1 El esfuerzo de algunas feministas por deshacerse de las diferencias entre los dos sexos puede llegar a medidas extremas. Una de las más radicales es la sugerencia de que se adopten conceptos de Dios y de las personas que sean andróginos --o sea bisexuales-- más bien que masculinos o femeninos. Véase Patricia Martin Doyle, «Women and Religion: Psychological and Cultural Implications», en Religion and Sexism, Rosemary Radford Reuther, ed. (New York: Simon & Schuster, 1974), pp. 35-39.
2 Génesis 1:27 señala que ambos géneros tienen parte en la imagen de Dios. Aunque esta unidad y común interés fueron dañados por la caída, como se advierte en Génesis 3:17 relativo a la relación entre el hombre y la mujer; vemos que es el propósito de Dios restablecer por medio de Cristo lo que se perdió. Génesis 3:15, entendido como protevangelium, promete victoria por medio de «la simiente de la mujer» sobre la serpiente y su influencia. Este restablecimiento por medio de Cristo de la unidad y el común interés es también señalado por el apóstol Pablo en 1 Corintios 11:11s. donde afirma la unidad e interdependencia de los dos géneros «en el Señor».
3 Craig S. Keener «Women in Ministry», en Two Views on Women in Ministry (Grand Rapids, Michigan: Zondervan, 2001), p. 45.
4 Jorgelina Lozana, «Obra femenina evangélica en América Latina», en Diccionario de la historia de la iglesia, (Miami: Editorial Caribe, 1989).
5 María E. Gómez Garza, Ministerio de la mujer (Weston, Florida: Editorial Patmos, 2000), p.96. Ella menciona la República Dominicana, Paraguay, Panamá, Chile, Ecuador, Uruguay, Venezuela y Honduras entre los que permiten ordenación de las mujeres. Su reconocimiento del asunto no ha sido exhaustivo, y por consiguiente, puede sólo considerarse generalmente representativos su resultados (cf. nota siguiente).
6 Ibid., p. 94. En el Perú, hasta el tiempo de la publicación de su libro (i.e. 2000), no permitían la ordenación al pleno ministerio para las mujeres.
7 Ibid.
8 Aun en Roma, entre la gente común, la cultura griega era de gran influencia. Por ejemplo, la epístola de Pablo a la iglesia en Roma fue escrito en griego y no en el idioma oficial de Roma, el latín.
9 B. G. U. 1052, incluido en A. S. Hunt y C. C. Edgar, eds., Select Papyri, vol. I (Cambridge, Massachusetts: 1932), p. 11.
10 El hispanohablante puede consultar William Barclay, «Hubris, hubrizein, hubristes: Las palabras del orgullo impío», en Palabras griegas del Nuevo Testamento (El Paso: Casa Bautista de Publicaciones), pp. 96-102.
11 Griego: fth[e]iro, palabra que los editores han traducido, en más que un escrito, «deshonrar» (A. S. Hunt y C. C. Edgar eds., Select Papyri, vol. I [Cambridge, Massachusetts: 1932], pp. 8-11) aunque comúnmente quiere decir «destruir» o «derrochar».
12 P. Tebt. 104, incluido en Hunt y Edgar, eds., Select Papyri, vol. I, pp. 8-9.
13 C. C. Kroeger, «Women in Greco-Roman World and Judaism», en Dictionary of New Testament Background, Craig A. Evans y Stanley E. Porter, eds. (Downers Grove, Illinois: InterVarsity Press, 2000).
14 Plutarco, «Reglas para esposos y esposas», referido en Craig S. Keener, Paul, Women & Wives (Peabody Massachusetts: Hendrickson, 1992), p. 22.
15 Filón, Leyes especiales 3:169-175 citado en Keener, Paul, Women & Wives, p. 24.
16 Keener, Paul, Women & Wives, p.24; C. C. Kroeger, «Women in Greco-Roman World and Judaism», en Dictionary of New Testament Background. Joachim Jeremias (Jerusalem in the Time of Jesus [Philadelphia: Fortress Press, 1969], pp. 359-62) da un cuadro algo diferente, pero parece que se debe especialmente que se concentra en las prácticas de las clases más altas y más religiosas.
17 Jacob Neusner nota la exclusión de las mujeres judaicas de las esferas más importantes del culto del templo durante el primer siglo de nuestra era. Sin embargo, mantiene que hubo un cambio luego de la destrucción del templo en 70 d.C. En el farisaísmo que quedó como heredero de los sectores del judaísmo que no aceptaron a Cristo, según él, la mujer jugaba un papel central porque mantenía la pureza ritual y ceremonial en el hogar (Jacob Neusner, Judaism in the Beginning of Christianity [Philadelphia: Fortress Press, 1984], pp. 31-32, 58-60). El cristianismo fue mucho menos afectado por la desaparición del templo puesto que adscribía importancia mayor a otros valores. Entre los valores que dejó atrás eran los asuntos de una pureza a base de observaciones rituales (Mat. 15:11ss.; Heb. 13:9ss.).
18 Nuevo diccionario bíblico, s.v. «Templo», por R. J. McKelvey.
19 «Rabbinic Literature: Talmud», por H. MacCoby, en Dictionary of New Testament Background.
20 Mishna, Aboth 1:5, citado en R. T. France, Women in the Church's Ministry (Carlisle, Reino Unido: Paternoster Press, 1995), p. 76.
21 Tosefta, Berakoth 7:18; Talmud babilónico Menahoth 43b, citado en France, Women, p. 76.
22 Talmud de Jerusalén, Sotah 10a, citado en France, Women, p. 76.
23 Literalmente, «excepto de la rueca». Talmud babilónico, Yoma 66b, citado en Gómez Garza, Ministerio de la mujer, p. 40; véase también Adin Steinsaltz, The Essential Talmud (New York: Basic Books, 1976), p.138.
24 Josefo, Antigüedades de los Judíos, IV:23 (253).
25 «Adultery, Divorce», por Craig S. Keener, en Dictionary of New Testament Background.
26 La escuela rabínica de Shammai también, así como Jesús, limitaba el divorcio a casos de pecado sexual. Sin embargo, las enseñanzas de Jesús sobre el asunto (Mat. 5:31s.; 19:3-12) son hasta algo más radicales que las de Shammai («Adultery, Divorce», por Craig S. Keener, en Dictionary of New Testament Background).
27 La mujer misma también expresa sorpresa del trato de Jesús con ella al decir «¿Cómo tú, siendo judío, me pides a mí de beber, que soy mujer samaritana?» (Juan 4:9). Su sorpresa no es sólo que le trate siendo ella samaritana sino también siendo mujer.
28 Josefo IV:8:15 (219); véase también Talmud babilónico, Baba Kamma 88a, citado en Gómez Garza, Ministerio de la mujer, p. 40.
29 Celsus, La palabra veraz (ca. 175 d.C), citado en «Women», por D. M. Scholer, en Dictionary of Jesus and the Gospels, Joel B. Green y Scot McKnight eds. (Downers Grove, Illinois: InterVarsity Press, 1992). Compárese la actitud hacia el testimonio de las mujeres en países regidos por sistemas de ley musulmanes.
30 Así Biblia de Jerusalén. Biblia de las Américas: «que se destacan entre los apóstoles»; Besson: «señalados entre los apóstoles».
31 Wayne A Meeks, The First Urban Christians (New Haven, Connecticut: Yale University Press, 1983), pp. 75-6.
32 Griego: skenopoioí.
33 «Family and Household», por Craig S. Keener, en Dictionary of New Testament Background.
34 Aristóteles, Política, I:3:5 (1253).
35 «Households and Household Codes», por Philip H. Towner, en Dictionary of Paul and His Letters, Gerald Hawthorne y Ralph P. Martin eds. (Downers Grove, Illinois: InterVarsity, 1993).
36 Compárese también instrucciones similares que se encuentran en 1 Pedro 2:13-3:7.
37 Plinio el Menor, quien sirvió de representante del emperador Trajano en Bitinia y Ponto ca. 110 d.C., relata en una carta a éste (Cartas X:96), acerca de dos mujeres esclavas, diaconisas quienes él sujetó a torturas para sacarles información acerca del cristianismo y de las prácticas de los cristianos.
38 Stephen Bedale, «The Meaning of kefalé in the Pauline Epistles», Journal of Theological Studies n.s. 5 [1954]: 211-15, citado en «Neither Hierarchicalist nor Egalitarian», por Craig L. Blomberg, en Two Views on Women in Ministry, pp. 342-3.
39 Véase, por ejemplo, Gordon Fee, The First Epistle to the Corinthians (Grand Rapids, Michigan: Eerdmans, 1987), pp. 502 ss.
40 «Slavery in the NT», por W. G. Rollins, en The Interpreter's Bible Dictionary, sup. vol.
41 Así quien escribe entiende la cláusula, «Y vosotros, amos, haced con ellos lo mismo» (Ef. 6:9).
42 Una obra apócrifa del segundo siglo d.C. proveniente de Asia Menor incluye un episodio sobre la tendencia de la mujer que se consideraba espiritual a vestirse según la costumbre varonil (Hechos de Pablo Y Thecla 9:25). Note también que los argumentos que Pablo aporta en 1 Corintios 11:6 y 14-15 dan énfasis a las distintivas de los dos géneros.
43 La declaración de 1 Cor. 11:3 «el varón es cabeza de la mujer» no tendría relación con el resto del pasaje aparte de que la referencia a la mujer afrentando su «cabeza» refiriera a una afrenta a su esposo (v. 5). Y considerando que es paralela a esto la referencia al hombre afrentando su cabeza, que advierte de una afrenta a Cristo quien ha sido identificado como cabeza del hombre en v. 3, la manera más sencilla y llana de interpretar que el varón es cabeza de la mujer tiene que ver con el reconocimiento de pautas de autoridad dentro del matrimonio. Compárese C. K. Barrett (The First Epistle to the Corinthians [Peabody, Massechusetts: Hendrickson, 1968], p. 251) quien dice que la referencia es a la cabeza física de la mujer.
44 Werner Neuer (Man & Woman in Christian Perspective [Wheaton, Illinois: Crossway Books, 1990], p. 116) enfoca 1 Cor. 11:3-16 como refiriendo la subordinación de las mujeres a los hombres. Al no notar él que el pasaje trata de la relación hombre-mujer en el contexto del matrimonio, llega a conclusiones algo diferentes que las de quien escribe.
45 Note en 1 Cor. 11:3 el uso del artículo griego con aner que concuerda con la idea de que no se trata de todo hombre, o de cualquier hombre, sino de él hombre de ella --el esposo. Véase también Ef. 5:23 donde gunaikos (mujer) lleva el artículo por la misma razón.
46 La idea de «prominente», «sobresaliente», o «determinativo» se puede documentar para kefalé entre autores griegos aparte de los del Nuevo Testamento (TDNT, s.v. kefalé por Heinrich Schlier [T. 3, p. 674]). Sería mejor cualquier de estos sentidos para los contextos que estamos considerando que «origen fontanal». Este sentido es muy favorecido por comentaristas del Nuevo Testamento desde la publicación del artículo de Bedale, pero que kefalé tenga este sentido normalmente requiere que esté en plural como se usa en referencia a los riachuelos de los cuales nace un río.
47 Schlier también incluye una cita de Filón, contemporáneo del apóstol Pablo, en el cual Filón enumera varias partes del cuerpo y luego menciona la cabeza llamándola, «la cabeza (gr. kefalé) que reina en el ser viviente» (Filón, Op. Mund., 118-9, citado en TDNT, s.v. kefalé por Heinrich Schlier [t. 3, p. 674]). Además se hallan en la Septuaginta varios contextos en los cuales kefalé es usada para designar o implicar autoridad. Estos aparecen justamente donde uno esperaría hallarlos, donde se está hablando de pautas de autoridad pero no cabe el uso de ningún vocablo griego más específico para nombrar un puesto específico. Compárese Gordon Fee, The First Epistle to the Corinthians, pp. 502-3, y Craig Keener, Paul, Women & Wives, p. 34.
48 E. Guhl y W. Koner, Everyday Life of the Greeks and Romans (New York: Crescent Books, 1989 [=ca. 1862]), p. 196.
49 La excepción a esta regla era la educación de las muchachas de Esparta quienes, hasta que se casaban iban sin velo y se preparaban en algunas de los mismas materias que los muchachos --uno de ellos, el atletismo.
50 Duane F. Watson, «Education: Jewish and Greco-Roman», en Dictionary of New Testament Background.
51 Plutarco, «Reglas para esposos y esposas», 48.
52 Craig S. Keener, «Man and Woman», en Dicionary of Paul and His Letters, la cita traducida por quien escribe.
53 No es inusitado encontrar en el griego un sustantivo genitivo con sentido particular aunque le falte el artículo. Véase Lu. 2:36; 16:18; 1 Cor. 7:10, versículos donde ánthropos en el caso genitivo y sin el artículo quiere decir «esposo». La lista de citas novotestamentarias es producto de una búsqueda con Gramcord.
54 Consúltese 2 Cor. 9:13 donde jupotagé para con el evangelio por parte de los cristianos en Corinto les ha hecho sentir responsabilidad por ayudar a los santos pobres en Jerusalén. Véase también Gál. 2:5 donde Pablo y el hermano gentil, Tito, no se rinden a la sumisión (jupotagé) requerida por los judaizantes por tratarse esta de un sistema religioso no conforme al Evangelio.
55 Diógenes Laertius (s. III a.C.) 9:21, por ejemplo, usa jesuchía para hablar de la quietud de la vida de un hombre de letras en comparación con otros involucrados en asuntos públicos. Citado en BDAG s.v. jesuchía.
56 C. K. Barrett, The First Epistle to the Corinthians. p. 331.
57 Norman Hillyer, «1 and 2 Corinthians», en The New Bible Commentary: Revised (Grand Rapids, Michigan: Eerdmans, 1970), p. 1070.
58 Craig S. Keener, «Women in Ministry», en Two Views on Women in Ministry, p. 37.
59 Handley C. G. Moule, Exposición de la epístola de San Pablo a los romanos (Barcelona: CLIE, 1987), p. 378; y John Murray, Epistle to the Romans, vol. II (Grand Rapids, Michigan: Eerdmans, 1965), pp. 226-7.
60 Aunque podrían haber pasado al máximo unos diez años entre cuando se escribió Romanos desde Corinto y cuando Pablo estuvo encarcelado en Roma y escribió Filipenses, es muy probable que el vocablo diácono ya tenía sentido técnico en ciertos contextos. Moulton & Milligan (The Vocabulary of the Greek New Testament, s.v. diákonos) reportan que «hay evidencia abundante que se había preparado el camino para el uso cristiano de esta palabra [en los papiros] por su aplicación técnica a personas que ocupaban puestos de varias índoles». En el mismo artículo, también citan un escrito pagano que menciona dos diákonoi y una diákonos (se usa la forma masculina de diákonos así como en Rom. 16:1) que se mencionan en relación con un sacerdote y una sacerdotisa «de los doce dioses».
61 William G. Doty, Letters in Primitive Christianity (Philadelphia: Fortress Press, 1973), p. 2.
62 Craig S. Keener, «Women in Ministry», en Two Views on Women in Ministry, p. 37.
63 Juan Crisostomo, Homilía 31 sobre Rom. 16:5ss.
64 Las ediciones de Nestle y Nestle-Aland acentúan esta palabra como si fuera un nombre masculino. Sin embargo, los manuscritos más antiguos no contienen acentos ortográficos y por ende no indican el género en este nombre. Posteriormente, cuando se añadieron acentos a algunos manuscritos o produjeron nuevos manuscritos griegos con acentuación ortográfica, ninguno de estos muestra la forma masculina. Más bien todos se acentúan Iounían como nombre femenino. Papiro 46, la tradición del egipcio bohaírico y algunos manuscritos latinos individuales substituyen «Julio» por «Junia». Para más sobre este asunto véase C. E. B. Cranfield, The Epistle to the Romans, vol. II (Edinburgh: T. & T. Clark, 1979), p. 788; véase también BDAG, s.vv. Iounía y Iouniás.
65 BDAG, s.v. Iouniás.
66 Así también Keener, «Women in Ministry» en Two Views on Women in Ministry, pp. 34-35.
67 C. E. B. Cranfield, The Epistle to the Romans, vol. II (Edinburgh: T. & T. Clark, 1979), p. 789.
68 En referencia a Bernabé en Hechos 14:4, 14 y en referencia a un número indeterminado de personas aparte de los doce en 1 Corintios 15:7.
69 Puesto que vivían en Roma una posibilidad es que fueron encarcelados por un tiempo durante los disturbios que ocasionaron que el emperador Claudio expulsara todos los judíos de Roma (cf. Hech. 18:2). Por lo que dice el historiador romano Seutonio acerca de esta acción, muchos han pensado que los disturbios tenían que ver con diferencias entre los judíos acerca de Jesucristo (Suetonio, Los doce Césares, V:25).
70 Cranfield, Romans, vol. II, p. 789.
71 Se dice esto en referencia a 1 Corintios 11:2-16; 14:34-35; Efesios 5:21-33; y 1 Timoteo 2:9-15.
© David L. Moore, 2002
Este escrito forma parte del sitio web de Templo Calvario A/D de Miami, Florida, EE.UU.A.